Ante los grandes retos demográficos, económicos y amenazas al sistema de educación, que impactan el entorno social de la población estudiantil, ciertamente el futuro de la educación superior debe fomentar modelos y estructuras que posicionen al estudiante como protagonista y centro del quehacer educativo.
Inspirar al estudiante para que persista hasta culminar su grado académico es conocerlo en todas sus dimensiones, sus competencias, sus desafíos, educándolo para superarlos y crear un ambiente de aprendizaje que estimule su creatividad y pensamiento crítico. No basta con evitar que abandone la universidad, hay que apoyarlo para que se siente valorado, escuchado, comprendido para convertirse en el profesional que desea ser.
Cada estudiante tiene un contexto único. Algunos enfrentan retos económicos, otros deben equilibrar responsabilidades familiares y laborales, y muchos inician en la universidad con miedos o dudas sobre sus capacidades. El éxito de cada estudiante que confía su formación en nuestras instituciones de educación superior no se logra por casualidad, se construye, se trabaja en equipo, retando e inspirando para que cada estudiante pueda convertir obstáculos en oportunidades y sueños en realidades.
Es fundamental apoyar a la facultad y proveerle las herramientas para atender con efectividad el perfil de estudiantes que recibe en la sala de clases. Establecer un programa de capacitación con temas relacionados a las estrategias de enseñanza de aprendizaje activo, enmarcado en el paradigma constructivista, características del perfil de los estudiantes de escuela superior y del adulto con enfoque andragógico, inteligencia artificial, transformación digital, entre otros. Estos temas que impactan el éxito del estudiante desde la sala de clases formando sus valores éticos como futuro profesional.
El equipo administrativo y estudiantil, por su parte, apoya al estudiante atendiendo con agilidad, sensibilidad y empatía sus necesidades. Debemos establecer diálogos de reflexión en la comunidad universitaria en torno a la retención, persistencia y éxito estudiantil como aspectos medulares a considerar en el futuro de la educación superior en Puerto Rico, enfatizando el rol esencial de cada unidad universitaria. Si cada unidad conoce su rol específico para el desarrollo de una cultura organizacional centrada en el éxito del estudiante, logramos la integración de los componentes del sistema académico y estudiantil de la universidad.
En cada gráfica y datos que presentamos a las diversas agencias de acreditación para cumplir con los requisitos del gobierno federal, se tejen historias, sueños y realidades de cada estudiante universitario. Hay un cúmulo de datos cualitativos y experiencias que trascienden los datos estadísticos. La esencia de un modelo efectivo de retención y persistencia estudiantil se construye en equipo con la comunidad académica, estudiantil y administrativa: desde el guardia de seguridad que recibe al estudiante y con la interacción del personal del sistema académico y social de la Universidad.
Fomentemos una comunidad universitaria que construye la resiliencia, cultiva la confianza y celebra cada logro. Persistir es, en esencia, creer en el futuro con esperanza y trabajar cada día para alcanzarlo. Caminar junto a nuestros estudiantes, acompañándolos hasta su graduación, de esta forma, juntos construimos un modelo de retención institucional integrando a toda la comunidad universitaria.
Por: Dra. María G. Véaz Morales
VP para la Innovación, Retención y Éxito Estudiantil